Comer con frecuencia… 5 o 6 veces al día

El reparto estratégico de nutrientes en 5 ó 6 veces a lo largo del día es esencial para incrementar el nivel de rendimiento físico y mental además de favorecer la movilización de la grasa almacenada.

Estar sin comer demasiado tiempo (más de 4 horas) provoca una disminución de los niveles de glucosa (azúcar) en sangre, principal combustible del cerebro, dando lugar a desenfoque, falta de concentración,  cansancio, apatía, irritabilidad, impaciencia y bajo rendimiento. Y aún cuando pasamos más de ese tiempo sin comer y sin sentir esos déficits, es posible que se manifiesten más tarde como un agotamiento o somnoliencia a horas aún tempranas en la tarde noche, o al cabo de un tiempo como un episodio prolongado de fatiga.

Comer a menudo permite mantener el aporte de nutrientes en sangre lo que favorece el mantenimiento de nivel de energía y la falta de hambre. Si cada ciertas horas dotamos al cuerpo de lo que necesita, progresivamente el cerebro desactiva la señal de hambre pues considera que a su hora vamos a abastecerle. Una vez que se han adoptado las rutinas nutricionales e instaurado el hábito de comer cada cierto tiempo, sencillamente dejamos de percibir la señal de hambre eliminando por tanto el impulso de comer. Esto permite en lo sucesivo mantener el plan nutricional con mayor comodidad y control.

Además, si se come de manera frecuente se eleva la tasa metabólica (la capacidad del cuerpo de quemar calorías), es decir que aumenta su velocidad de combustión y por tanto quemamos más lo que comemos.

Un diseño nutricional en función de las necesidades de cada organismo proporciona el aporte nutricional preciso para mantener alto el nivel de energía y rendimiento y porqué no, moldear la figura.