Falta de memoria, claridad y atención 

Esto le va a encantar a tu cerebro porque si estás como muchos de nosotros en el club +50, es posible que hayas notado cambios en su funcionamiento a lo largo de los últimos años. 

Por ejemplo: 

¿Desaparecen las ideas y las palabras, te cuesta encontrarlas?

¿Pierdes el hilo de tus pensamientos?

¿Olvidas nombres, números, caras y fechas?

¿Alguna vez has entrado en una habitación y has olvidado por qué estás allí?

¿Te resulta más difícil hacer más de una cosa a la vez?

¿Tienes dificultades para calcular?

Y, lo más importante: ¿sientes que se te está escapando la atención, la concentración y la memoria?

Si has respondido que «sí» a cualquiera de estas preguntas necesitas saber 3 cosas para tomar acción, que son: 

  • El efecto cortisol 
  • La niebla mental 
  • La crisis de atención

Es cierto que podemos perdemos capacidades con los años, pero se pueden mejorar. Y bastante. 

El efecto cortisol

Empiezo con el efecto cortisol me refiero al impacto que tiene en el cerebro esta hormona del estrés.

¿Piensas que no tienes estrés? Está por todas partes. Estamos todos rodeados de estresores. No es fácil que tu mente esté ajena a ellos. 

El estrés es una respuesta humana natural ante una amenaza, y sobre todo cómo tu mente la interpreta.

Hace miles de años nos servía para alertarnos del peligro del medio y salir corriendo o enfrentarnos a la fiera de turno. 

Hoy no tenemos estresores físicos, son psicológicos y son aquellos que tu mente percibe como amenaza.

Amenaza hoy en día no es un león que te espera en el pasillo para cenar. 

Amenaza hoy en día es todo aquello que suponga preocupación, miedo o altas dosis de responsabilidad a las que cuesta llegar. 

Puede ser abrir el mail por la mañana y ver la cantidad de temas a resolver con la agenda repleta de otras obligaciones, pueden ser demasiados objetivos profesionales por cumplir, demasiadas o complejas responsabilidades familiares, personales, para los que se requiere una gran dosis de energía disponible. 

Como las exigencias son tan altas muchas veces las vemos como amenazantes pues no disponemos de energía vital para estar 17 horas del día gestionando tanto, suponiendo que duermas 7.

Obviamente no te dices a ti mismo “vaya amenaza tengo delante”, pero lo que tienes que saber es que tu cerebro la interpreta como tal, y ordena activar el estrés. Paradójicamente para ayudarte.

Esto significa que da orden a determinadas glándulas de tu cuerpo para hacerte segregar una serie de hormonas que te van a dar esa energía necesaria para responder a todo y bien. 

Y cómo esa energía no la vas a gastar enfrentándote a ninguna fiera o huyendo de ella que es para lo que servía antes esta maravillosa respuesta de estrés, actualmente se queda en tu cuerpo para darte potencia en el día a día. 

Esto si es puntual es genial, te confiere un estado superior. Pero si es habitual tu cuerpo vive en un baño de hormonas de estrés que lejos de energizar, debilitarán. 

Es como si tienes todo el día el coche encendido con el freno puesto. Si la potencia no se usa, acaba rompiendo el motor. 

¿Y qué hace el cortisol en tu motor? Es la hormona que va al cerebro y te hace más agudo y brillante. 

¿No te pasa que cuándo trabajas puntualmente bajo presión rindes mucho mejor y más? Pues el artífice es el cortisol. Pero si permanece en el cerebro daña ciertas partes y sus funciones.

¿Qué pasa con el cortisol? Cuando el cortisol se libera en la sangre, desencadena una serie de cambios fisiológicos que te preparan para enfrentar la amenaza. 

Aumenta la disponibilidad de glucosa en la sangre para proporcionar energía rápida a los músculos para darte más energía y poder lidiar con ese reto mental que tengas.

Pero para eso también aumenta la presión arterial y suprime funciones no esenciales como la digestión y el sistema inmunológico. Y puede afectar negativamente la estructura y función de ciertas partes del cerebro, como el hipocampo, que desempeña un papel crucial en la formación y recuperación de recuerdos.

Si esto sucede de manera puntual, no pasa nada, es tónico, estimula, pero cuando se convierte en habitual, cuando el exceso de cortisol es frecuente, puede tener efectos perjudiciales en tu salud, incluida nuestra memoria. 

Imagina esto: estás en medio de una conversación importante, tratando de expresar tus ideas con claridad, cuando de repente te quedas en blanco. Las palabras se esconden en algún rincón de tu mente, y por más que intentas recuperarlas, parecen escaparse cada vez más lejos. Este fenómeno tan frustrante tiene una explicación, y se llama cortisol.

El exceso de cortisol puede tener un impacto profundo en la memoria al interferir con la comunicación entre las neuronas en la zona donde se procesa la información, el hipocampo, y afectar la estructura y función de esta región clave del cerebro. 

Reconocer este efecto es el primer paso para abordar los problemas de memoria relacionados con el estrés y adoptar estrategias para proteger la salud cognitiva. 

Es importantísimo saber mitigar los efectos del estrés en nuestra la y promover una salud cerebral óptima.

Pero no todo está perdido. 

¿Qué hacer? 

Hay muchas medidas que puedes tomar para contrarrestar el efecto del cortisol en la memoria:

Desde técnicas de manejo del estrés, como la meditación y la respiración profunda, a incorporar nuevos set de hábitos de vida saludables, como el ejercicio regular y una dieta equilibrada, podemos proteger tu mente y mantenerla ágil y alerta.

Pero nada de eso funcionará si no entiendes qué y porqué sucede. 

Lo que digo siempre que es la base de cualquier mejora: primero tomar conciencia para la acción.

El mejor mensaje que puedes quedarte de este post es que los déficits cognitivos, los lapsus de memoria, concentración, aprendizaje, atención, creatividad, no están asociados a la edad. 

Están asociados a la cantidad de años que llevamos en activo, trabajando muchísimo, seguramente descansando poco, comiendo regular, moviéndonos menos y a base de esfuerzo constante para conseguir la vida que deseamos.

Y más avanzando en edad, no tanto por la edad en sí, sino por todos los años que de ese desgaste acumulado donde seguro que ha habido estrés y sigue habiendo. 

Además, el estrés se acumula, por lo que aunque ahora no tengas tanto puedes sentir sus efectos de períodos estresantes del pasado.

Su efecto nocivo aparece muchas veces cuando estamos en reposo o desconectados de actividad. 

Así que si ahora estás en un período dulce y calmado y no te sientes al 100% de tu capacidad mental tiene que ver son tiempos pasados que todavía puedes paliar. 

Por eso reconocer el papel del cortisol es el primer paso para abordar el problema y mejorar tu calidad de vida. 

Así que toma medidas para proteger tu mente y mantener tu memoria en óptimas condiciones. Tu futuro “yo” te lo agradecerá.

Sabiendo este factor desencadenante puedes hacer mucho para alejar esos lapsus y tener el placer de disfrutar de tu mente a cualquier edad.

Ah, y la próxima vez que te encuentres luchando con un lapsus de memoria, recuerda que no estás solo, sola. ¡Nos pasa a todos!

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