Hoy quiero adentrarme en lo que marca la diferencia de algo que todos tenemos en común: el envejecimiento. Que, por cierto, según los científicos empieza a partir de los 30, si, si de los 30. Así que debemos normalizar hablar de ello cuanto antes para vivir esta etapa lo mejor posible y lo más larga posible.

Lo cierto es que suele verse como una etapa de declive. ¿Tú la ves así?

Y, ¿qué pasaría si cambias la percepción? Esto es lo que va a marcar la diferencia.

En lugar de centrarte en las limitaciones, buscar las oportunidades y las posibilidades que esta etapa de la vida nos brinda. Teniendo en cuenta que empieza a los 30, imagina si tenemos una etapa larga.

Es importante comenzar reconociendo que el envejecimiento es una parte natural de la vida. Y gracias a que pasamos por él, señal de que estamos vivos.

Pero con el tiempo, todos experimentamos cambios en nuestro cuerpo y mente. Y va apareciendo el temor a lo desconocido, las preocupaciones por la salud y la sensación de que la vitalidad está disminuyendo. Con la inquietud de si irá a peor y no saber qué hacer.

Pero, ¿sabes qué? ¡No estás solo en esto!

El envejecimiento de la población es una tendencia mundial. Más personas que nunca antes están viviendo hasta edades avanzadas. Cada vez se alarga más la esperanza de vida y es una maravilla, si logramos sentirnos bien en esa etapa. Y a todos esto nos preocupa por igual.

La gran pregunta es: ¿cómo podemos envejecer de manera saludable, plena y vital?

La respuesta es sencilla, obviamente estamos sujetos a muchos factores que determinarán nuestra longevidad pero hay 2 que solo dependen de nosotros: cuidar de nuestro cuerpo y mente a medida que envejecemos.

Esto facilita, como puedes imaginar, alargar la longevidad de manera saludable y aumentar la vitalidad.

Y vivir así es un lujo.

Pero, por dónde empezar? igual te preguntas.

Uno de los elementos más poderosos para envejecer de manera saludable y vital es mantener una actitud mental positiva. La forma en que percibimos el envejecimiento puede influir significativamente en cómo experimentamos esta etapa de la vida.

La Actitud Mental

Para mi la actitud mental lo mueve todo.

En lugar de ver el envejecimiento como una carga, puedes acogerlo como una oportunidad para crecer, aprender y disfrutar de nuevas experiencias. Una mentalidad positiva puede hacer una gran diferencia en tu calidad de vida.

Con una buena actitud te dispones más fácilmente a cuidarte, incorporar nuevos hábitos, rutinas, formas de pensar, y todo lo necesario para conseguir el objetivo que te propongas. En este caso, cuidar de tu salud, longevidad y vitalidad.

Una actitud positiva es como un elixir mágico que puede influir positivamente tanto en tu longevidad como en tu vitalidad.

Cuando abrazas el envejecimiento con una mente optimista, creas un círculo virtuoso que fortalece tu bienestar.

Tu actitud afecta tu salud física y emocional de maneras sorprendentes. Te vuelve más resistente al estrés, fortalece tu sistema inmunológico y mejora tu salud mental.

Disfrutas de un montón de beneficios con la actitud positiva. Por ejemplo:

Más salud mental: Una actitud positiva está asociada con meno trastornos de salud mental, como la depresión y la ansiedad. Las personas optimistas tienden a experimentar menos síntomas de estrés y a tener una mayor satisfacción con la vida.


Más resiliencia: Aquellos con una actitud positiva a menudo son más capaces de adaptarse a los desafíos y superar obstáculos. La resiliencia emocional es fundamental para enfrentar situaciones difíciles con fortaleza y determinación.


Más longevidad: Se ha observado que las personas con actitudes positivas hacia el envejecimiento tienden a vivir más tiempo y a tener una mejor calidad de vida en la vejez.


Menos riesgo de enfermedades: Mantener una actitud positiva se ha asociado con un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas y diabetes. Además, puede influir en la forma en que enfrentamos el tratamiento y el manejo de estas condiciones si ya están presentes.


Más calidad de vida: Una actitud positiva contribuye a una mayor satisfacción con la vida en general. Las personas que adoptan esta mentalidad suelen disfrutar más de sus actividades diarias y relaciones interpersonales.


Mejor toma de decisiones: Una actitud positiva puede influir en la toma de decisiones más saludables en áreas como la nutrición, el ejercicio y el estilo de vida en general. Las personas optimistas tienden a cuidar mejor de sí mismas.


Relaciones más saludables: Las actitudes positivas también pueden mejorar las relaciones interpersonales. Las personas con una mentalidad optimista suelen ser más amables, comprensivas y tienen la capacidad de mantener relaciones más sólidas y satisfactorias.


Menos estrés: Aquellos con una actitud positiva tienden a experimentar menos estrés y a lidiar de manera más efectiva con las situaciones estresantes. Esto tiene un impacto positivo en la salud física y mental.


Más motivación: Las personas con actitudes positivas suelen estar más motivadas para mantenerse activas, aprender nuevas habilidades y perseguir sus metas a medida que envejecen.


Más autoestima: La autoimagen positiva y la autoestima son comunes entre quienes tienen una actitud positiva hacia el envejecimiento. Esto se traduce en una mayor confianza en sí mismos y en sus habilidades.


Una actitud positiva hacia el envejecimiento puede tener un impacto significativo en la salud, la calidad de vida y la longevidad. Cultivar esta mentalidad puede ser una inversión valiosa en nuestro bienestar a medida que avanzamos en la vida.

Y ¿cómo puedes fomentar una actitud positiva hacia el envejecimiento? Todo parte de una nueva mentalidad, nuevas formas de pensar que se pueden adquirir al margen de la edad.

Uno de los errores que muchas personas cometen cuando avanzan en la edad es pensar que ya no van a cambiar, que a esta alturas ya…

Cuando en realidad todos podemos cambiar a cualquier edad, lo facilita nuestra plasticidad cerebral (de esto te hablaré otro día pues merece un espacio aparte) pero quédate con la idea de que tu cerebro te facilita una flexibilidad tal que puedes cambiar muuuuchas formas de pensar, que son la antesala para actuar.

Si piensas diferente actúas diferente y sientes diferente. Por lo que se pueden cambiar esas formas de pensar que ayudarán a cambiar y sentir como deseas.

Los Hábitos

Sin entrar en particularidades de cómo piensas, pues no puedo hacerlo desde aquí, te traigo 4 hábitos por los que puedes empezar eligiendo 2 para poner en práctica, y ya verás como refuerzas la positividad:

Practica la gratitud: Reflexiona sobre las cosas por las que estás agradecido todos los días. Es super potente y pocos lo valoran. Sentirte agradecido eleva exponencialmente el bienestar reduce estrés. Pero hay que ser constante y hacerlo con regularidad. Si lo practicas varios días, lo percibirás. La propia técnica es muy agradecida pues en seguida notas ese bienestar. Cuéntamelo si lo haces, me encantará


Mantén conexiones sociales: Las relaciones significativas y el apoyo social son fundamentales para la salud mental. Es un hecho demostradísimo que a más apoyo menos desánimo, incluso depresión. Compartir risas, alegrías y desafíos con personas queridas es una fuente inagotable de vitalidad.Hay que buscar tiempo de calidad para dedicárselo a tus relaciones sociales.


Encuentra significado: Busca actividades que te brinden un sentido de propósito y significado en la vida. Esto es super potente y clave. No por estar todo el dia ocupado con agendas complejas quiere decir que vivas con sentido de propósito. Reflexiona sobre esto y busca el tuyo. Te hace sentir en otra dimensión, mucho mejor y todo lo demás va en cadena a mejor.

Adopta un enfoque de aprendizaje: Mantén una mente abierta para aprender cosas nuevas y desafiarte a ti mismo. Fundamental. Una mente abierta y en constante aprendizaje se mantiene rejuvenecida. Uno de tus pasaportes para una buena longevidad

Y para terminar de hablarte sobre una buena actitud positiva hacia la longevidad tengo que hablarte de lo opuesto: del miedo al envejecimiento.

Es natural que surjan miedos y ansiedades a medida que envejecemos. Pero recuerda, el envejecimiento es una oportunidad para crecer, aprender y disfrutar de la vida en su máxima expresión. Acoge el cambio y las nuevas experiencias con una buena e incluso nueva actitud. Al enfocarte en el presente y en las posibilidades que el futuro te depara, puedes enfrentar esos miedos con valentía.

Todo está en tu mente. Y eso lo puedes cambiar.

Otra realidad sobre el envejecimiento, además de cómo influye la actitud mental es que toca desarrollar nuevos hábitos, no queda otra. Lo que hacías en los 30 igual te sirve para los 40 pero a veces te sentirás más cansado. Lo que hacías en los 30 deja de servirte para los 50 y no te digo a partir de los 60.

¿Esto qué quiere decir? que en cada etapa hay que añadir hábitos que potencien la energía, vitalidad y reduzcan desgaste. Y por tanto a medida que avanzamos en el tiempo hay que tener claro que debemos ir cambiando formas de actuar, hábitos.

¿Hábitos de qué? De comer, moverte, control de estrés, de peso sano, descansar, trabajar, y demás esferas de tu vida. Si esto se acompaña con la actitud mental adecuada te hará sentir extraordinariamente bien a cualquier edad.

La Resiliencia

Y una última realidad sobre el envejecimiento es tener presente la resiliencia eso si, sin desgaste. ¿A qué me refiero? La resiliencia es un concepto clave cuando se trata de envejecer con una actitud positiva y esencial para afrontar los desafíos que puedan surgir a lo largo de la vida.

La resiliencia se refiere a la capacidad de una persona para salir indemne de la adversidad: para adaptarse, recuperarse y crecer ante la adversidad.

A medida que envejecemos, enfrentamos una serie de desafíos, desde cambios en la salud, energía, vitalidad, hasta la pérdida de seres queridos y la adaptación a nuevas circunstancias. La resiliencia se convierte en una herramienta fundamental para enfrentar estos desafíos con determinación y fortaleza.

La resiliencia es esencial en el envejecimiento por varias razones:

Afrontamiento Efectivo: Cuando somos resistentes, somos más capaces de enfrentar los desafíos de manera efectiva en lugar de sentirnos abrumados por ellos. Esto nos permite abordar problemas de salud, cambios en la vida y otros obstáculos con una mentalidad positiva.


Reducir del Estrés: La resiliencia nos ayuda a manejar el estrés de manera más saludable. A medida que envejecemos, el estrés puede desempeñar un papel importante en nuestra salud física y mental. La resiliencia nos permite gestionar mejor el estrés y sus efectos negativos.


Mayor Adaptabilidad: La adaptabilidad es crucial en el envejecimiento. A medida que las circunstancias cambian, ser capaces de adaptarnos y encontrar nuevas formas de abordar los desafíos es esencial para mantener una buena calidad de vida.


Bienestar Emocional: La resiliencia está relacionada con un mayor bienestar emocional. Nos permite mantener una actitud positiva incluso en momentos difíciles, lo que a su vez mejora nuestra salud mental y emocional.


Relaciones Interpersonales: Las personas resistentes tienden a mantener relaciones interpersonales más sólidas. Pueden ofrecer apoyo a otros y buscar apoyo cuando lo necesitan, lo que fortalece las conexiones sociales, especialmente importantes en la vejez.


La buena noticia es que la resiliencia se puede desarrollar y fortalecer a lo largo de la vida. Aquí hay algunas estrategias para cultivar la resiliencia:

Mantener una Mentalidad Positiva: Cultivar una actitud positiva y optimista puede ayudar a enfrentar los desafíos con más confianza.


Fomentar la Red de Apoyo: Contar con un grupo de amigos y familiares en quienes confiar es esencial. Compartir tus preocupaciones y buscar apoyo puede ayudarte a sobrellevar mejor las dificultades.


Practicar la Autocuidado: Dedica tiempo a cuidar de tu salud física y mental. Esto incluye mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente y practicar técnicas de manejo del estrés, como la meditación y la relajación.


Aprender de la Adversidad: Trata cada desafío como una oportunidad de aprendizaje. Reflexiona sobre lo que has superado en el pasado y cómo eso te ha hecho más fuerte.


Establecer Metas Realistas: Establecer metas alcanzables te ayuda a mantenerte enfocado y motivado a medida que envejeces. Estas metas pueden ser tanto personales como profesionales.


La resiliencia es una habilidad que puede enriquecer nuestras vidas a medida que envejecemos. Cultivar la resiliencia es un regalo que nos damos a nosotros mismos para vivir una vida larga y plena.

Después de todo lo que te contado sobre la realidad en el envejecimiento. Ahora, ¿te has preguntado si estás experimentando algunas señales de envejecimiento? Identificar estas señales es un paso fundamental para enfocarnos en mejorar y mantener un envejecimiento saludable. Para ayudarte a empezar, he preparado un listado de señales que puedes explorar. Si deseas comprender mejor tu propio bienestar y cómo enfrentar los desafíos del envejecimiento con determinación, te animo a descargar este listado en el enlace Descubre señales ocultas de envejecimiento con “Alerta para tu Vitalidad” ¡Espero que encuentres esta herramienta útil en tu camino hacia la longevidad y la vitalidad!

Y con esto termino por hoy, la realidad de envejecimiento te sugiero que la veas fascinante, llena de retos agradables con una nueva mentalidad que te hace sentir divinamente, tus nuevos hábitos bajo control y manteniendo las dificultades a raya mediante tu magnifica resiliencia.

Se vive mucho mejor así, y ¿por qué no? Más.

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16 no son todas pero son suficientes para empezar a mitigarlas. Para ello te he sugerido  un hábito en cada una de ellas.

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