1. La dualidad cuerpo-mente tras la cirugía bariátrica

Si estás leyendo esto quizá estés considerando optar por la cirugía para dejar atrás el exceso de peso, o ya has pasado por ella, e imagino que sabrás que, mientras esta intervención quirúrgica puede marcar un punto de inflexión en tu salud física, el viaje postoperatorio requiere una atención igualmente dedicada a tu mente y emociones.

La cirugía bariátrica se presenta como un faro de esperanza para muchas personas que luchan contra la obesidad. Es una solución muy efectiva.

Pero, mientras tu cuerpo se somete a cambios drásticos, tu mente también atraviesa su propia revolución.

Imagina por un momento que estás subiendo a la cima de una gran montaña rusa. Sientes la anticipación, el entusiasmo, pero también el miedo y la incertidumbre. Esa montaña rusa, con sus altos y bajos, giros y vueltas, es una metáfora perfecta de la travesía emocional que muchos experimentan después de la cirugía bariátrica.

Después de todo, no es solo el cuerpo lo que se está transformando; la mente también enfrenta su propio conjunto de desafíos y adaptaciones.

Por eso, tras la intervención física, es esencial reconocer que tu mente también necesita cuidados y adaptaciones. Si tu mente rema a favor, el final del viaje con éxito lo tienes garantizado.

Por ello debes saber que lo que ocurre en tu interior es tan crucial como los cambios externos.

2. La montaña rusa emocional del postoperatorio

Es natural sentirse en una montaña rusa emocional.

Al embarcarte en este viaje transformador que es la cirugía bariátrica, es lógico que tus emociones fluctúen. Puedes sentirte en la cima del mundo un día y al siguiente, cuestionarte si tomaste la decisión correcta.

Antes y después de la cirugía, es natural sentir un cúmulo de emociones: inquietud, alegría, alivio, ansiedad, duda, temor, positividad, entre otras.

Estas emociones, aunque normales, pueden ser abrumadoras dependiendo de su duración, intensidad y frecuencia.

Muchos pacientes se preparan intensamente para los aspectos físicos del procedimiento, pero se encuentran inesperadamente indefensos en el frente emocional.

Comprender y navegar por este laberinto de sentimientos es esencial para una recuperación completa y satisfactoria.

3. Emociones durante el proceso bariátrico

Antes de la intervención, es probable que sientas un torbellino de sentimientos: esperanza, miedo, entusiasmo, ansiedad.

Es el despegue en nuestra montaña rusa, el inicio del trayecto donde todo es nuevo y desconocido.

Es esencial reconocer que cualquier emoción es legítima.

Dar nombre a tus sentimientos es el primer paso para gestionarlos.

Con la cirugía concluida, puedes sentir que estás en la cima del mundo.

Es ese punto alto en la montaña rusa, justo antes de la gran caída.

Es un momento de alivio, de celebración, pero también es crucial ser consciente de que habrá descensos y giros en el camino.

A medida que comienzas tu recuperación, la realidad puede ser diferente de tus expectativas. Es posible que sientas frustración, impaciencia o incluso tristeza.

Como cuando la montaña rusa desciende a toda velocidad, es una etapa donde es vital recordar que, después de este descenso, vendrá un nuevo ascenso.

El cambio físico puede llevar a un reajuste en cómo te ves y cómo te sientes contigo misma.

Puedes sentirte en un terreno desconocido, como esos giros inesperados en la montaña rusa donde no sabes qué esperar a la vuelta de la esquina.

Durante estos momentos, es fundamental centrarse en que eres capaz de conseguir tu objetivo con menos exigencia y más auto amor y aceptación. Y recordar que estás evolucionando, no perdiendo tu esencia. No dejarás de ser tú.

4. Emociones más comunes en el post operatorio

Quiero destacar algunas para que tomes conciencia de ellas y las aceptes como algo natural.

Aceptar y procesar estas emociones es un paso vital en tu recuperación, y lo más importante, en el mantenimiento de tu peso objetivo de por vida.

Anticipación y euforia: Justo después de la cirugía, es común sentir una oleada de euforia y alivio. «Finalmente lo he hecho», podrías pensar. Este período de optimismo puede ser respaldado por la anticipación de un futuro más saludable y la posibilidad de superar las luchas relacionadas con el peso que te llevaron a considerar la cirugía en primer lugar.

Incertidumbre y duda: Sin embargo, a medida que los días pasan, es posible que enfrentes momentos de incertidumbre. Preguntas como «¿Tomé la decisión correcta?» o «¿Cómo me adaptaré a este nuevo estilo de vida?» “¿Conseguiré controlar mi mente para comer bien”? pueden surgir. Es natural cuestionarse a uno mismo, dada la magnitud del cambio que has emprendido.

Miedo a la regresión: Algunos pacientes experimentan miedo o ansiedad sobre la posibilidad de recuperar peso o caer en antiguos patrones de comportamiento. La preocupación sobre la mantener los cambios puede oscurecer la alegría inicial.

Luto por la antigua identidad: Curiosamente, aunque muchas personas buscan la cirugía bariátrica para alejarse de una identidad asociada con la obesidad, puede haber momentos de duelo. Despedirse de ciertas rutinas, alimentos favoritos o incluso de la forma en que te veías puede ser sorprendentemente emotivo.

El descenso de la realidad: Sin embargo, a medida que el tiempo avanza, es posible que te enfrentes a retos que no esperabas. Tal vez sientas dolor, fatiga, o simplemente te sorprenda la velocidad con la que tu cuerpo está cambiando. Este puede ser el primer gran descenso, donde todo se siente rápido y un poco abrumador.

Giros inesperados: No todos los días serán fáciles. Habrá momentos en que las emociones surgirán de lugares que no esperabas. Tal vez un comentario insensible de un ser querido, o la frustración de no ver los resultados tan rápido como quisieras. Estos giros y vueltas, aunque desafiantes, son una parte natural del proceso.

Las subidas y bajadas: Algunos días te sentirás invencible, llena de energía y positividad. Otros días, podrías sentirte baja, insegura o incluso triste. Es importante recordar que, al igual que en una montaña rusa, después de cada bajada hay una nueva subida. Cada emoción, por intensa que sea, es temporal.

5. Comunicando tus emociones: El apoyo en el trayecto

En este viaje emocional, tu autoconciencia y autocuidado son como el cinturón de seguridad en esa montaña rusa. Aunque las emociones fluyan, el apoyo, ya sea profesional o de seres queridos, te mantendrá segura, sosteniéndote a medida que avanzas por este recorrido.

Hablar sobre lo que sientes es esencial, expresarte te ayuda a procesar y a sentirte menos sola. Imagina que es como gritar en la montaña rusa, liberando la tensión y compartiendo la experiencia con otros.

A medida que el tiempo avanza y comienzas a adaptarte a tu nueva realidad, es probable que experimentes una mezcla de aceptación y adaptación.

Apreciarás los beneficios que vienen con tu nueva salud, pero también podrías enfrentarte a nuevos desafíos emocionales o sociales que no habías anticipado.

Desearía poder decirte que este viaje emocional postoperatorio es fácil. Pero, en lugar de eso, te diré algo más valioso: es válido.

Cada emoción, cada lágrima, risa, miedo o esperanza, es una parte auténtica de tu proceso de transformación.

Aunque se sienta como una montaña rusa, con el tiempo, encontrarás tu equilibrio y aprenderás a navegar estas alturas y profundidades con gracia y fortaleza.

Y en cada curva, en cada giro, recuerda que estoy aquí, extendiendo mi mano, lista para apoyarte en cada paso del camino.

Porque, querida lectora, tu viaje, con todas sus emociones, vale la pena.

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